La senadora de la República, Ana Lilia Rivera Rivera, sostuvo que la transformación política en México no se limita a la llegada de un nuevo partido al poder, sino que implica la construcción de un nuevo régimen basado en una relación distinta entre el Estado y la ciudadanía.
La legisladora señaló que sería un error considerar concluido el proceso de cambio político únicamente por la ocupación de espacios de gobierno, ya que —dijo— la transformación requiere modificar prácticas, valores y formas de ejercer la autoridad pública.
Rivera Rivera advirtió que el objetivo no debe reducirse a una alternancia partidista, sino a una transformación profunda de las instituciones y de la cultura política del país, que permita superar prácticas asociadas al viejo régimen.
En ese sentido, enfatizó que la transformación debe ir acompañada de una nueva forma de gobernar, basada en principios, responsabilidad pública y cercanía con la ciudadanía, además de enfrentar prácticas que aún persisten en distintos espacios políticos.
Finalmente, subrayó la importancia de la llamada “revolución de las conciencias”, al considerar que la participación ciudadana informada y organizada es clave para consolidar un cambio duradero en la vida democrática del país.


