Petróleos Mexicanos (Pemex) avanza con firmeza en su reconfiguración como empresa pública del Estado, tras la reforma constitucional que consolidó su estructura como una entidad unificada, con independencia técnica, operativa y de gestión, y bajo un régimen fiscal simplificado.
Desde el año 2024, se han fortalecido los pilares fundamentales de la política energética nacional, centrados en soberanía, seguridad, sostenibilidad y justicia energética, con el objetivo de recuperar el papel estratégico de Pemex en beneficio del pueblo de México.
Con esta transformación, Pemex ha sido reintegrada tanto horizontal como verticalmente, lo que permite una mayor eficiencia en su operación y control, además de una alineación directa con los intereses sociales y económicos del país. Esta nueva etapa marca un regreso al principio de que el petróleo y sus beneficios pertenecen a la nación.
El trabajo institucional está orientado a garantizar el acceso justo a la energía, promover el desarrollo nacional y asegurar la autosuficiencia energética. Este enfoque ha sido respaldado por el Congreso de la Unión, especialmente desde la Cámara de Diputados, donde se ha reconocido el papel estratégico de Pemex como empresa pública.
Con este proceso de reestructuración, Pemex reafirma su identidad como la empresa del pueblo y para el pueblo, alineada a una visión soberana, sustentable y con sentido de justicia social, enmarcada en los principios de la Cuarta Transformación.

